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24 mayo, 2017 / hedapa72

Daniela

Nada falta en el mundo como esa presencia henchida de estar siendo dondequiera que está. No; hay nada que falte tanto en todas partes como Zoé cuando ella está ausente”

Salvador Elizondo. El retrato de zoé

 

No sé cómo asirte en mi memoria, estabas transformada, usaste la mejor forma corpórea que pudiste encontrar y me preguntaba cómo era que la habías concebido, ¿ como es que yo te concebí a ti en un nueva veleidad de mi vida que pugnaba por salir de donde estaba sedimentada? Daniela, supe que era tu nombre desde el instante en que tu existencia era solo una sospecha mal fundada por los rigores del calendario biológico de Claudia. Eras tú, posible solo en mi memoria, te coloqué en todas las situaciones posibles que mi pensamiento pudo recrear a través de pulsos electrónicos, siempre difuminados por la incertidumbre de no saberte segura ni posible, sin embargo ya eras algo, ya estabas ahí…Posando o intentando hacerlo para Daniel que te pedía que te estuvieras quieta mientras él te dibujaba a lápiz alternando sus ojos, que se asomaban a través de los cabellos que le caían en la frente, entre tu imagen y la que se repetía en el papel en blanco. Daniel hace un bosquejo, te da una paleta y te vas de ahí con todo y tus tres años dejando a Daniel trabajar en tu dibujo, me mira preguntando de qué color son tus ojos incapaz de precisar un color certero para ellos ya que a veces parecen ser una réplica de los de tu madre y otras algo más que no logramos nadie precisar, verdes, azules, cafés, una mezcla de todo ello…No te muevas Daniela, quédate quieta que quiero perpetuarte en mi memoria para crear un recuerdo al que pueda recurrir cuando esté muy cansado de todo…

Pamela te mira atenta y pensativa, su gesto huraño habitual en ella se ha disipado, me digo a mi mismo que ella ha sido así desde pequeña, callada y pensativa; solo necesita un poco de tiempo para mostrar el encanto que guarda dentro de sí misma y que reserva solo para unos pocos.  Ha ocurrido algo Daniela, has tirado al piso tres libélulas secas que estaban sobre el escritorio, te inclinas al piso y las tomas entre tus manos y se deshacen esparciendo un fino y brillante polvo que intentas atrapar entre tus manos sin conseguirlo, Pamela ríe  recordando la noche remota en que ella intentaba atrapar un rayo de luna…

Solo era necesario un poco de tiempo, no pudimos dejar que pasara, mejor dicho no paso …o si pasará y no estarás aquí, sin embargo estas ahí haciendo todo que usualmente se hace cuando se tiene el tiempo que has estado tú aquí…No seremos testigos, la imaginación me hace verte peinada con trenzas, con chongos, con diademas y preguntas incesantemente el significado de cada cosa que tus ojos ven…desconcertada observas el ir y venir de las olas mientras tus pies se posan en la tibia arena que te hace cosquillas y sonríes sin saber qué es eso que te hace sentir tan bien…

Todo pudo ser de otro modo, en la infinita gama de posibilidades pude jugar contigo y cargarte mientras te aferras a mi cuello buscando protección y yo calmo tu llanto provocado por que el chupón se te ha caído y no hay otro al alcance, te digo que esperemos pero no me entiendes…pude vernos en las madrugadas eternas en las que tratabas de adaptarte al mundo exterior y tu lenguaje para expresarlo no era otro que el llanto, llanto porque la calor te agobia, llanto porque ya han pasado tres horas y tu pequeño cuerpo reclama las tres onzas de leche que componen tu alimento  y que reclamas con la precisión de la luna y sus movimientos en la noche eterna e imprecisa…

No estaremos aquí cuando sucedan muchas cosas, nuestro intervalo de tiempo es tan breve que nos perderemos muchas cosas que pudieran maravillarnos, el tuyo fue aún más breve que el nuestro. No fuiste, no pudiste ser y sin embargo fuiste y eres algo en mi…

 

Héctor Mora Pacheco

 

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19 abril, 2016 / hedapa72

No Harm – Editors

Shelter;;*

IMG_20150927_134048 Melaque Blues

“The fever I feel, the fake and the real
I’m a go-getter
My world just expands
Things just break in my hands
I’m a go-getter”.


Ayer me preguntaban, que cual era mi canción favorita, la que yo consideraba que sería mi favorita para toda mi vida…

Yo respondí que no existe tal cosa, pienso que cuando consideras una canción como “tu favorita” es por que sientes conexión con esa canción y te hace sentir algo… Pienso que una canción en particular marca momentos de nuestra vida… y a que a veces en un intento desesperado por revivirlos… los encapsulamos en canciones que son un transporte inmediato hacia  ese instante…

Eso le explicaba a un amigo cuando de forma aleatoria se reproduce la canción de “No Harm” de los Editors

Empiezan los primeros sonidos de la canción… como un goteo

Y vuelvo a escuchar la regadera de mi casa…

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25 octubre, 2013 / hedapa72

Cocineros 1

grabado gremio panaderos

Cocineros 1

“Concéntrate tan sólo en tu cuerpo. Es él, más que tu memoria, el que sufre esta prueba exquisita y cruenta.”
Salvador Elizondo. Farabeuf

El me indico que llevara donde anotar, cuando me dictaba tenía que escribir rápido porque no le gustaba repetir y el dictado iba a la velocidad de sus pensamientos, pensaba mucho; era callado y taciturno, como si lo que no hablara al exterior se lo hablara a sí mismo. Era Raúl Cisneros, Chef pastelero del Club de Industriales de Guadalajara en la segunda mitad de los años ochenta. Cuando tenía 17 tuve el privilegio de ser su ayudante por dos años, entonces no valore lo que eso significaba para mi formación al estar en ese tiempo y en ese lugar; yo solo hacia las recetas que me indicaban y las anotaba en un cuaderno porque Raúl me las daba solo una vez bajo advertencia de que no las repetiría. Sin embargo, aquello era para mí como estar jugando, me divertía mucho la solemnidad de Raúl, y el hecho de trabajar con materiales comestibles…aun hoy, a veces, al estar trabajando por instantes pienso que es un juego, me sigue divirtiendo. Pero en aquellos días para mí era más importante saber cuándo aparecería el nuevo disco de Metallica que anotar y atesorar esas recetas, recuerdo cuando renuncie a ese trabajo, los motivos por los cuales lo hice mejor los omito porque no hay otra cosa detrás de ellos  que mi estupidez. Cuando me fui a despedir de Raúl me dijo que ahí estaba el cuaderno donde había anotado todas las recetas, sugiriéndome que me lo llevara, yo le dije: no, ahí se lo dejo al que llegue en mi lugar, ya me las aprendí. Sonrió con una ligera mueca de decepción, recuerdo ahora su expresión, era como si me dijera que años después me arrepentiría de lo que en esos momentos estaba dejando…y tuvo razón si eso fue lo que pensó, a lo largo de los años he reproducido algunas de las recetas que recuerdo con memoria fotográfica, pero otras tantas, por no decir la mayoría, se me escapan y no logro dar con ellas, por ejemplo: se hacían unos bollos de ajo, un pan de comino y unas pastas secas, que me han obsesionado durante años por no recordarlas íntegramente. He hecho muchos intentos por igualarlas, pero no logro dar con lo que me falta porque eso no se quedó en mi memoria sino en mi cuaderno, a veces cuando salgo a caminar por las tardes y me quedo largo rato en el campo trato de recordarlas, pero mi memoria no logra asirlas y es entonces cuando creo ver la cara de Raúl dibujada en el crepúsculo diciendo: “Te lo advertí, muchacho pendejo”.

Durante años confié en mi memoria, trabajaba y hacia mis menús sin tomar notas, hacia las cosas por instinto y no veía la necesidad de registrarlo porque confiaba en que lo recordaba, con los años algunas cosas se han hecho difusas, imágenes que vienen y no puedo retener, tuvieron que pasar más de 15 años para que me diera cuenta de la importancia que tiene llevar un registro de lo que estás haciendo día con día; esto me lo dijo Adrián Herrera Díaz una tarde. Entonces yo estaba intentando de integrarme a su equipo en la Fonda San Francisco, tácitamente él me ponía pruebas que, debo admitir, no siempre pude superar, su método de trabajo era nuevo para mí. La Fonda era un pequeño restaurante que Adrián convirtió en un lugar de culto gracias a su talento, esa tarde me dijo, palabras más palabras menos, que le molestaba mucho esa actitud, luego de que me pregunto si había anotado una receta que una noche antes habíamos hecho, le conteste que no, y me dijo: si tantos años trabajaste haciendo tus menús y no llevaste un registro de tu trabajo, tu trabajo se vuelve humo, nada, ¿entiendes? no sirve que lo tengas en la memoria ¿o lo recuerdas todo? Tuve que admitir que no, en ese tiempo lidiaba con telarañas que tenía en mi cabeza, me sentía muy inferior, sentía que no estaba a la altura de un lugar como La Fonda San Francisco, Adrián a pesar de su estilo duro, directo y a veces poco amable, era lo suficientemente abierto como para permitirle a su equipo crear sus propias recetas, y si estas valían la pena las incluía como parte integral de sus menús semanales, le daba valor a cualquier aportación que mereciera la pena, las que se desechaban no se iban sin pasar antes por un análisis previo de sus posibilidades; aun con mis tribulaciones de ese tiempo podía darme cuenta de que estar cerca de Adrián representaba una oportunidad única de ver, desde otra perspectiva, lo que durante años había estado haciendo de una forma, por decirlo de alguna manera, casi mecánica…

La honestidad es algo que estaba intrínsecamente ligada a todas las recetas de Adrián, eran fieles a sí mismas, no existía el uso de latas o de cosas industrialmente procesadas como elementos, eran ingredientes que Adrián se encontraba en los mercados a donde iba, y si veía algo interesante se lo traía consigo para estudiar sus posibles usos investigando, analizando, midiendo y meticulosamente anotando todo cuanto se hacía…una tarde llego y mientras sacaba la compra de la cajuela de su coche me dijo: mira ahí hay algo con lo que podemos jugar, y me señaló unos pimientos en miniatura.

Nunca supe de donde salieron las recetas con las que Raúl trabajaba, a él nunca lo vi investigar ni experimentar nada, no sé si las aprendió de alguien más o las busco en libros, algo que vi repetirse en muchos otros chefs con los que trabaje en hoteles grandes, simplemente llegaban a nosotros los recetarios ya hechos, no tuve en cuenta durante ese tiempo que detrás de cada receta debe haber investigación, experimentación y cosas así, eso lo aprendí de Adrián. Algunas veces he consultado libros en busca de las pastas de Raúl, o de los bollos de ajo, pero nunca he dado con ellas, supongo que Raúl aprendió las bases sobre la marcha, pues él no había estudiado en ninguna escuela, cuando yo le conocí el rondaría los 45 años y casi toda su vida había sido pastelero, así que de alguna forma consideraba que las recetas eran un paradigma implícito en un tejido de conocimiento, algo que creí indivisible porque después, cuando estuve en otras cocinas veía que la Bechamel siempre se hacía de la misma manera, lo mismo para los velutés y los fondos, tengo que admitir que por mucho tiempo no me interesé en investigar el origen de las recetas, pensaba que era más importante leér a Hermman Hesse, a Bukowski o a Jack Kerouac que ocupar mi tiempo con libros de cocina. Cuando estuve con Adrián fui testigo del nacimiento de una receta, hecha a la medida de las necesidades emocionales de su creador, recuerdo haber estado experimentando con él y decía cosas como: “esto sabe como estancado en sí mismo, necesita algo que lo saque de ahí”

Años después, ya en mi actual trabajo, estaba yo en proceso de escoger un menú adecuado para un hotel boutique, le llamé para pedirle consejo y me dijo que en esta región había cosas interesantes con las cuales podía trabajar, hay chorizo y queso de cabra, dijo: métele un queso de cabra; yo entendí la frase como algo literal, pues en La Fonda uno de los platos emblemáticos era un queso de cabra que se asaba a la plancha y se le añadía un salteado de nopales y cebolla morada sazonado con vinagre, soya, y al final un toque de miel de agave y hierbabuena fresca picada, era una delicia, yo imité el plato pensando que sus palabras me autorizaban a hacer uso de su creación, cambie la miel de agave por una miel de piloncillo que yo mismo hacia con mezcal y el tipo de queso que utilicé era una panela de cabra un tanto diferente a la que se usaba en La Fonda, total de que un día Adrian junto con otro famoso Chef amigo suyo vinieron al hotel, su amigo vió el menú y con una risa burlona dijo que se le hacía conocido ese plato, refiriéndose al queso de cabra, Adrián solo me miro con una ligera sonrisa, algo raro en él, pues no suele sonreír mucho; en ella no había ningún rastro de reclamo por usar su plato sin embargo sentí mucha pena y me di cuenta de que sin pensar en ello, había caído en el error de copiarlo al malinterpretar sus palabras sugerentes en el sentido de hacer algo con el maravilloso queso de cabra que hay en esta región, comprendí que la honestidad es ante todo algo que debe aplicarse a la hora de estar haciendo una receta propia, eso me lo enseño Adrián con tan solo sonreírme cuando su amigo me exhibió cruelmente, algo que en el fondo le agradezco mucho a él también pues desde entonces no he vuelto a copiar descaradamente a nadie. Entiendo también que las cosas siempre tienen su origen en una influencia anterior a su confección, alguna vez leí que un escritor (creo que lo dijo Carlos Fuentes, pero no estoy seguro) decía que no hay libros huérfanos sino que todo tiene su antecedente o su padre putativo en uno anterior, con la cocina creo que sucede lo mismo. Digo esto sin la menor intención de justificar mi plagio.

Tuve muchos maestros a lo largo de los años que tengo trabajando como cocinero, pero en los últimos años Raúl y Adrián han estado muy presentes a la hora de hacer mi trabajo, he estado inmerso cada vez más en la repostería, en parte porque me gusta mucho lo dulce y en parte porque hacerlo me recuerda a aquellos años en los que no pensaba mucho y me divertía haciendo galletas al lado del silencioso Raúl Cisneros, Hoy en día, a la hora de hacer una receta nueva de alguna salsa o cuando veo algo interesante primero lo investigo y anoto todo el proceso, influenciado por Adrián y su honestidad e ingenio. Hacerlo es una forma de presentarles respeto a estos hombres con los que tuve la fortuna de trabajar, cuando algún plato o postre sale bien, es como un pequeño y secreto homenaje a ellos, que quizá nunca sepan lo importante que fue para mí conocerlos. Nunca le digo estas cosas a nadie, en silencio pruebo los platos terminados imaginándome que ellos los están probando también…y me gusta pensar que tengo su aprobación. Cuando algo no sale bien o el resultado es una porquería pretensiosa imagino el rostro severo de Adrián diciendo que ese plato puede dar más de sí mismo si le pongo un poco más de empeño, con los postres sucede lo mismo, hace poco hice un pastel de glorias con queso, me gustó tanto que al probarlo me imagine que si se lo daba a probar a Raúl quizá le arrancaría alguna mueca de satisfacción…Por cierto a él nunca recuerdo haberlo visto sonreír por nada… ¿o sí? Bueno, no estoy seguro.

Héctor Mora Pacheco.

14 junio, 2013 / hedapa72

Heaven…¿and hell?

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Heaven… ¿and hell?

Para Héctor Daniel Mora Solano.

No estoy contento con la vida, nunca lo he estado. La mayor parte del tiempo que he vivido lo he considerado algo pesado y difícil de llevar sin embargo…hay pequeñas cosas, pequeñísimos momentos en los cuales eso se disipa y me siento, ¿Cómo decirlo? Feliz es una palabra corta y ambigua, no define exactamente como me siento en esos breves instantes que suelen presentarse de vez en cuando, a veces tardan en llegar, pueden pasar semanas, meses sin que se presente alguno y de pronto, simplemente sucede: breves burbujas de tiempo que contienen una emoción sublime están ahí, flotando en tejido del espacio y el tiempo, asequibles sin necesidad de recurrir a alguna droga alucinógena, solo hay que estirar la mano y tomar lo que traen consigo…
Una nube de polvo flota sobre miles de cabezas, al fondo: un enorme escenario, arriba: un irracional sol ejerce su función, el calor consecuente es abrumador, sin embargo ahí estamos, Daniel, mi hermano y yo, confundidos entre otros miles que también visten de negro y que reaccionan tribalmente ante los sonidos emitidos desde el escenario, esta vez es el turno de Suicidal Tendencies, un flashback me lleva al pasado cuando comienzan a tocar “you can´t bring me down” pero veo a un muchacho parado frente a mí, el pelo largo le cae en el rostro, mueve su cabeza, se acerca y me dice al oído “espero que toquen I shot the devil” entonces regreso al presente, ya no tengo 18 años, No esta mi primo Adrián, ni El Tejón, ni Oscar ni ninguno de mis amigos; es mi hijo y él está conmigo en el año 2013 viendo a Suicidal Tendencies en el hell and Heaven fest…una burbuja flota frente a mí.

La tarde se va disipando…Así.

En el escenario principal Testament comienza a tocar, Daniel quiere irse al otro escenario porque Sodom estará en él y no quiere perdérselo, yo tampoco, insiste en querer estar hasta adelante así que nos abrimos paso, llegamos a un punto en donde no podemos avanzar más y nos detenemos a esperar, ya la noche ha caído, mi hijo queda de espaldas frente a mí, quiero abrazarlo pero el voltea y me mira sonriendo dándome a entender que no es el lugar para que muestre mi tartamudo amor de padre, entiendo y nos reímos, finalmente Sodom está en el escenario, la emoción es indescriptible mientras el ataque violento de sonido es emitido, de espaldas a nosotros se arma un enorme Mohs que nos alcanza y una vez dentro no puede quedarse uno parado, en medio de eso suena “Agent Orange” Daniel voltea a verme sorprendido, solo puedo sonreír, sonríe también…la emoción es infinita.

Estuve a punto de llorar, no lo hice porque no era el lugar adecuado, se supone que somos metaleros rudos y duros de corazón, sin embargo…

Emprendimos el regreso, lo que acababa de vivir reverberaba en mí, Mi hijo comentaba las cosas que habíamos visto, “ahora si ya me puedo morir tranquilo, después de ver a Sodom” le dije que es prematuro, en su caso, hablar de la muerte, rio y dijo: “es un decir, estuvo chingon ¿verdad jefe?” Sonreí, agradecido con la vida, con las burbujas, agradecido con Daniel y por las cosas que creía olvidadas y que con él, ahora regresaban.

Héctor Mora Pacheco.

28 diciembre, 2012 / hedapa72

Mirame dormir

Cocteau Twins

“Well you and I
Collapsed in love
and it looks like we might have made it
Yes it looks like we’ve made it to the end”

Blur “to the end” Parklife.

Veo a todos despedirse

Me aferro al olor de su pelo

Sola… entre tanta gente que mira al mismo lugar

Me siento a leer, pero las lágrimas mojan la tinta y la diluyen
Veo como caen…

Una a una… incesantes, resbalando por mis mejillas
Por favor, no seas una mentira…

Te veo despedirme desde la ventana

¿Te imaginas cuando la lluvia se termine y no moje tus labios?
Mis ojos se cierran
Mírame dormir.
Pamela Carolina Mora Solano

5 noviembre, 2012 / hedapa72

Tonight…tonight.

“Sing me to sleep
Sing me to sleep
I’m tired and I
I want to go to bed…”
The smiths Asleep

Hoy, prefiero irme sola.
Enciendo el ipod, la pequeña pantalla me recuerda que no es mío… lo tengo que entregar.
La noche descendió más temprano, el aire es tan frio que golpea mis mejillas, me siento en la banqueta a esperar el camión y ruego para qué esta noche venga vacío, Miro a lo lejos, buscando las luces, ya viene…
Me preparo, me doy cuenta de que esta noche mis suplicas no sirvieron de mucho, El camión escupe almas hasta por las ventanas, aun así decido subirme, tengo hambre y sé que mi mamá estará esperándome con el plato en la mesa. No hay nada peor que esto: ir apretada en un camión lleno, con hambre… y con un iPod que no es tuyo. Decido bajarme antes, es tanta la gente que sube y baja que me marea; camino abrazándome a mi misma, dándome solo un poco de calor, no falta mucho por llegar, sigo caminando con un ipod ajeno, libros en la mochila, anhelos en mi mente.
Una ligera brisa se deja sentir, camino por los charcos mojando mis botas de tristeza…
Comienza una canción que me retorna a mis años de infancia, tonight tonight…
Una lagrima rueda por mis mejillas heladas, aun recuerdo cuando pasaba las vacaciones con mi papá, en un pueblo de Michoacán, el cepillaba mis dientes que apenas comenzaban a salir, peinaba mi corto cabello y me arropaba en las noches.
Los carros me aturden… llego por fin a mi lugar seguro donde puedo esconderme entre mariposas… y ahí nada malo puede ocurrir, no quiero volver a la realidad, es dura, así que esta noche, me sumergiré entre mis esperanzas hasta llegar al limbo y no saber que pasa con el mundo, hasta el amanecer, cuando tenga que despertar. No quiero ver si tengo tarea para mañana, solo quiero dormir; Leer algunas páginas de libros olvidados, ver rosas en el piso, hojas que he intentado escribir… ideas flotando en la habitación… ¡hoy quiero transpirar felicidad!
Mi celular suena… vibra.
¿Quién será tan tarde?
Es mi papá, solo dándome las buenas noches como cuando era pequeña, mi mama entra por la puerta me da un beso en la frente y se va… tan silenciosa como cuando llego.
Esta noche me arropare yo sola… solo quiero dormir.

Pamela Carolina Mora Solano.

13 septiembre, 2012 / hedapa72

Sin remedio


“Disarm you with a smile
and cut you like you want me to…”
Smashing Pumpkins “disarm”

Sin remedio

Baje de la ruta 52 y camine sobre la calzada, la luna se postraba con su inmenso velo negro sobre el cielo; pensé en lo que me dijo, pensé en lo que le dije, pensé en lo que me diría, y pensé en lo que quizá yo le diría; la vi a lo lejos, estaba recargada en un teléfono publico, escondía sus delgadas manos en los bolsillos de su chamarra mirando el oscurecer del cielo, me iba acercando poco a poco, quería parecer duro y fingí algo de enojo frunciendo ligeramente el ceño, pensé en solo darle un saludo frio, sin expresión alguna, pero mientras más me acercaba, más me hormigueaba el cuerpo, seguí caminando con el corazón rígido y la mirada fija, me acerqué lo suficiente como para que ella percibiera mi llegada, giro su cabeza y al verme se dibujo una de las mas hermosas y sutiles sonrisas que he visto, hizo explotar algo en mi que me obligo a sonreír, simplemente sucedió, brotó como del suelo y no fui consiente de eso hasta que un cálido beso me hizo caer en cuenta que había corrompido todas mis intenciones de parecer un tipo duro…

Héctor Daniel Mora Solano.